Pigtopia, metáfora de la diferencia según Kitty Fitzgerald

La amistad, el abandono, la deformación, la muerte y la vida vista a través de los cerdos, son los temas que Kitty Fitzgerald aborda en la novela Pigtopia

La deformación de Jack Plum, el niño cerdo, la desolación de su madre tras el supuesto abandono del padre, el alcoholismo de ésta como una salida a la enfermedad de su hijo y a su realidad; pero también, una madre divorciada que busca de pareja, y la relación con su hija adolescente (Holly) que no encuentra el cariñó ni la atención que necesita, son las historias que se generan cuando Jack Plum, por fin se acerca  a Holly la chica quien vive frente a su casa.

Todo comienza con miedos, dudas e incertidumbres producto de las diferencias, de la deformación física y social, ambos aspectos en cada uno de los protagonistas fortalece la amistad que crece tras las penumbras del Palacio de los cerdos, un espacio ideado por el padre de Plum y que el joven Jack  tiene que terminar, tras la partida de su papá.

Holly y Plum tienen que sobreponerse a un sinnúmero de vicisitudes para poder salvar a ese grupo de cerdos y conservar la amistad entre un ser deforme que ha perdido la cuenta de sus años por su retraso mental y a una hermosa e inteligente pequeña, en un pueblo que basa sus teorías en tontas supersticiones. De ahí que este libro sea una metáfora sobre las diferencias en los seres humanos.

Kitty Fitzgerald con su narrativa clara, fuerte, cabal y contundente logra que el lector a lo largo de 232 páginas tenga los cinco sentidos activos y pueda, oler, percibir, oír, degustar al mismo tiempo que descubre los escenarios y acciones que narra como la cueva en la que los cerdos habitan, el momento en el que los pequeños destazan un cuerpo,  la peste de las ulceras de un organismo que se pudre en la espera de su muerte, la negligencia de una sociedad que no entiende al joven Plum,  la miseria de una mujer que hace de su odio una venganza pujante y constante contra el hijo al que maldice y engaña, o los niños que golpean y maltratan a los animales y a los seres diferentes.

Fitzgerald da voz a los niños que desde diversas trincheras viven la soledad, el abandono y la frustración de no poder ser libres de aquellos que les mantienen y por lo tanto los gobiernan a través del engaño, la manipulación y la barbarie, mostrando así la debilidad de los infantes ante la maldad de sus progenitores.

Una novela que no deja al lector tranquilo, que lo golpea a través de escenas, frases y situaciones extrañas que llevan a vivir diversas emociones, desde desesperación, tristeza e impotencia ante una cruel realidad, cargada de injusticias sociales y divinas.

La historia lo atrapará desde el inicio que arranca así: “Mamá dice que mi papá era el rey de todos los cerdos, un enorme y sucio cochino que la tomó por la fuerza y luego se largó al trote hacia las tierras altas cuando comprendió lo que había engendrado”…

Categoría: Capicúa