Philip K. Dick, un escritor adelantado a su tiempo

Uno de los escritores de ciencia ficción más importantes del Siglo XX, para muchos un adelantado a su tiempo, es recuperado por el Grupo Planeta México, que reedita las novelas emblemáticas de Philip K. Dick

En junio de 2002, apareció en la revista Letras Libres un texto titulado “Dos hombres en el castillo: una conversación electrónica sobre Philip K. Dick”, en el cual Rodrigo Fresán y Roberto Bolaño hacían un recuento de lo que más les interesaba acerca del escritor de ciencia ficción.

Yo creo que es el escritor de los paranoicos, del mismo modo que Byron fue el escritor de los románticos. Incluso su biografía tiene ciertos matices byronianos: es un hombre de vida amorosa agitada y, políticamente, está con las causas perdidas. En ocasiones con las causas más extremas o las que la gente considera que son las más extremas. Y es curioso que uno de los grandes escritores del siglo XX (algo en lo que creo que estamos de acuerdo) sea precisamente un escritor “de género”. Un escritor que para ganarse la vida (un término horrible este de ganarse la vida) se pone a escribir y publicar novelas en editoriales populares, a un ritmo endiablado, novelas que discurren en Marte o en un mundo en donde los robots son algo normal y rutinario. En fin: la peor manera de labrarse un nombre en el mundo de las letras, como diría un escritor francés de finales del siglo XIX. Y sin embargo Dick no sólo se labra un nombre en la literatura sino que se convierte en punto de referencia de otras artes, como el cine, y su prestigio sigue creciendo”, escribía el autor de Putas asesinas y 2666.

Philip K. Dick (Chicago, 1928-1982) es considerado uno de los referentes en el ámbito de la literatura de ciencia ficción y no sólo de esa manifestación, como bien lo recordaba Roberto Bolaño, porque sus obras se convirtieron en fuentes de inspiración para series y películas como Blade Runner, Minority Report, Total recall y Agentes del destino, entre otras, consideradas verdaderos clásicos en el mundo cinematográfico, en algunos casos películas de culto.

Diversos autores y críticos han disertado sobre sus universos literarios, donde se entreteje desde la adicción o la alucinación, a gobiernos autoritarios y universos distópicos y paralelos, por lo general guiados por una idea del bien o del mal operada por un ente superior, por una especie de deidad que asume diferentes formas.

Tal vez la necesidad de Dick de creer en otros planos de la realidad me atrevo a pensarlo como, sí, una necesidad y no una condena— tenga un motivo mucho más sencillo o, si se lo prefiere, banal: la opción de pensar que en otra dimensión Dick sería un gran escritor, el escritor más importante de todos. Pero tal vez lo más inquietante de todo sea la incapacidad de Dick para funcionar dentro de los parámetros del género al que hizo evolucionar tanto. Son muy conocidos sus problemas con sus colegas y con los fans de la ciencia-ficción, que no entendían lo rebuscado de sus tramas y lo consideraban una especie de terrorista drogado que no respetaba ninguna de las leyes implícitas y acaso nunca del todo declaradas del género”, anotaba en el mismo artículo de Letras Libres Rodrigo Fresán.

En sus obras, Philip K. Dick dejó entrever sus obsesiones personales y esbozó la profunda dimensión humana y filosófica que caracterizaría posteriormente al resto de su trabajo. Sus novelas mostraron siempre una alternancia entre una corriente trascendental y otra puramente humana y terrenal.

Y ese universo es ahora recuperado por el grupo Planeta, que reedita bajo el sello de Minotauro las novelas emblemáticas del escritor, en una gran oportunidad para las nuevas generaciones de acercarse a un creador que marcó al género y no sólo por las atmósferas recreadas, sino incluso por la crítica que solía acompañar cada una de sus historias:

¿Sueñas los androides con ovejas eléctricas?, Esta novela, que inspiró la película de culto Blade runner, de Ridley Scott, en 1982, protagonizada por Harrison Ford, continúa siendo un referente y una vigente crítica a la sociedad actual, donde el hombre está cada vez más mecanizado y las máquinas cada vez más humanizadas. Nuevamente, es fuente de inspiración, ahora para la película Blade Runner 2049, a estrenarse el próximo 6 de octubre.

 

Los jugadores de Titán. Es tanto una sátira como una aventura, un libro en el que se examinan los vínculos que unen a las personas y los exasperantes pecados veniales de los burócratas, ya sean éstos humanos o babosas alienígenas.

Fluyan mis lágrimas, dijo el policía. Jason Taverner es un súperhumano mejorado genéticamente. Pero también es un ídolo televisivo adorado por treinta millones de personas. O lo era hasta que una mañana, al despertar, descubre que sus documentos de identidad han desaparecido, que no hay ningún registro sobre él en las extensas bases de datos de la policía ni el gobierno, y que ni sus amigos ni sus seguidores tienen el menor recuerdo de él.

El hombre en el castillo. La novela transcurre en los Estados Unidos, 15 años después de que las fuerzas del Eje (Alemania, Italia y Japón) hayan derrotado a los aliados en la Segunda Guerra Mundial. En este mundo alternativo, el antiguo territorio del vecino del norte ha sido dividido en tres partes, ocupando su costa este fuerzas alemanas y la costa oeste fuerzas japonesas, ubicándose en medio una franja de estados autónomos. En esta obra se basa la serie de Amazon Prime, del mismo título.

 

Los tres estigmas de Palmer Eldritch, El antihéroe de esta novela, Barney Mayerson, empleado de Equipos P. P., se verá inmerso en una trepidante intriga que le enfrentará a conflictos de lealtad, justicia y amor. A su vez, se acercará al núcleo de un misterio.

UBIK. Calificada por la revista Time como una de las mejores cien novelas escritas en inglés, ha servido de inspiración a películas como Abre los ojos o Matrix. Esta mordaz comedia metafísica de muerte y salvación es una demostración de fuerza, poder y de amenaza paranoica, en la cual los muertos ofrecen consejos comerciales, compran su siguiente reencarnación y corren el riesgo continuo de volver a morir.

Categoría: Lector en tránsito

Etiquetas: ,,,