Gachupinismos ¡Joder!

Yo no hago la colada, ni aparco el auto, ni las paso canutas, ni uso mechero. Yo no uso bañador ni chándal, ni zapatillas; Todo eso que al parecer hacen y nombran así, lo mismo en Estados Unidos y Canadá, que en Suecia, Alemania, Japón o la India.

 

Y siempre habrá tontos que traduzcan bien
y sabios que de vez en cuando metan la pata.
En todo caso es mejor leer a un autor importante mal traducido
 que no leerlo en absoluto.
¿Qué le va a suceder a Shakespeare si su traductor se salta una palabra difícil?
La palabra mágica.

Augusto Monterroso.

A juzgar por las traducciones literarias que nos llegan desde España, todo el mundo bebe zumo y usa la fregona, pero no, yo no veo a los millones de mexicanos con sobrepeso esforzándose por reducir la tripa en lugar de bajar la panza.

Sabemos que el centro de producción, las casas matrices de las editoriales más poderosas  en lengua española y la compra de derechos de traducción se ubican en la Península Ibérica y por lo tanto, en América Latina estamos condenados a leer las traducciones en castellano que o bien simplemente ignoran la variedad de nuestra lengua común o asumen que los más de 500 millones de hablantes de esta lengua en América, incluyendo a los de Estados Unidos, encontramos muy guays estas traducciones.

Por supuesto no soy defensor del español neutro que reduce las posibilidades expresivas de cualquier texto y más cuando se trata de obras artísticas, sean éstas cinematográficas o literarias, sin embargo llega a ser chocante encontrar que en Número Cero de Umberto Eco, en Italia, se hagan pagos a tocateja; y que en Esperando a Míster Bojangles de Olivier Bourdeaut, que ocurre en Francia, algún personaje esté empeñado en dar el pego cuando es más fácil engañar a alguien.

Debo confesar que para intentar este texto debí averiguar una y otra vez qué significaban ciertas expresiones. Si durante la lectura muchas veces uno las comprende o las deduce por el contexto y la continuidad de la historia, no siempre ocurre así. Eso me pasó con Esta noche lo petan en La vida sexual de las gemelas siamesas de Irvine Welsh, donde también leí: Esa tocina acojonada, No me como un torrao, o Dando el lote.

 Digamos que los españoles, entran a saco en las traducciones y al menos a mí me parece muy cutre. ¡Que se está poniendo de lo más chungo y no mola!

Sabemos y disfrutamos de la riqueza de los usos locales del español. La película ¿Quién diablos es Juliette?, de Carlos Marcovich, filmada en Cuba y México, tuvo la idea de poner subtítulos a los diálogos de los personajes cubanos para facilitar su comprensión, y seguramente eso han de pensar los colombianos cuando escuchan el caló mexicano o los regiomontanos cuando aparecen argentinismos en alguna novela.

Pero de eso a que se asuma que todos somos tíos y tías, que un yucateco califique de gilipollas a un chilango, que en Caracas sientan y expresen igual el repelús o que en Buenos Aires estén igualmente flipados y en Montevideo también hagan el paripé;  por lo menos, no me mola. No está chido.

Sí, a todos nos gusta follar pero disfruto más coger, y digo mentiras y no trolas. Tampoco conozco a niños mexicanos que lean Tebeos, espero que no vayan a ser acusicas y vayan con el chisme a los españoles y me vayan a armar un follón o a darme un rapapolvo.

La voz española del GPS señala: “en cuatrozientos metros ingrese a la rotonda, y gire a su izquierda” ¿Y si se hiciera un GPS con acento del norte de México o con acento tepiteño?

 Para hacer justicia habría que pedirles que traduzcan, si pueden, La Chilanga Banda de Jaime López  a ver si “se echan ese trompo a l’uña”.

Si choco saco chipote 
la chota no es muy molacha
chiveando a los que machucan
se va en morder su talacha
De noche caigo al congal
no manches dice la changa
al choro de teporocho
enchifla pasa la pacha
Pachuco cholos y chundos
chichinflas y malafachas
aca los chompiras rifan
y bailan tibiri tabara

 

  • ¡Joder! Creo que me faltaron un par de ¡Hostias! Póngalas donde usted juzgue necesario.

Categoría: Esquinas

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